¡¡¡No quiero, que, mis familiares, se mueran, jamás!!!

¡¡¡No quiero, que mis familiares, se mueran, jamás!!!

 

 

 

 

¿Qué debo, de hacer?

¡¡¡Pedírselo, al poder de Dios!!!

Y Dios, seguro que escucha, esa oración, y esos familiares, en lugar de convertirse, en unos cadáveres, agusanados, serán convertidos, por la omnipotencia de Dios, en un diamante, invisible a nuestros ojos.

¡¡¡Dios, nunca falla, en cuestiones de salvación, y vida eterna!!!

¡¡¡Esos familiares, habrán tenido, los mismo destinos finales, que Enoc, Elías, la v. María, millones de personas anónimas, de todo el mundo, familiares de amigos míos, o mi propia madre, hace, unos meses!!!

 

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


− dos = 4