Oración a Dios, por mi propia salud.
Le pido a Dios, que desde ahora, en adelante, y hasta el momento, en el cual, mi persona, concilie, el sueño eterno, racional, del reino de los cielos, el cielo, y la eternidad, mi persona, cada día, cada noche, disminuya progresivamente, y de forma armoniosa, su porcentaje de gases, y esos gases, sean cada vez, menos explosivos, de manera, que mi persona, cada día, que pase, deje de parecerse, a una persona mayor, de sesenta años, obesa, y se parezca, más, y más, a un joven, de dieciocho años, delgado.
A veces, Dios, escucha, mis oraciones, y otras veces, en cambio, pues no las escucha.
Javier Rubio Ortín
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