Ordenar a la vida humana.

Ordenar a la vida humana.

 

 

 

 

¿Qué es, eso?

Pues, eso es, intentar, que la vida humana, se parezca, lo más posible, a un diamante, 100 % puro, invisible, a los ojos humanos, o lo que es, lo mismo, a una pirámide, 100 % regular, invisible, a los ojos humanos, o lo que es, lo mismo, a un sueño humano, plenamente feliz, vacío de contenido, o lo que es, lo mismo, a Dios-Padre, o la felicidad máxima, humana.

Cuanto, más ordenada, es una vida humana, es decir, cuanto, más, se parece, esa vida humana, a Dios-Padre, más feliz, es, esa vida humana, y por tanto, más saludable, es, esa vida humana.

Y por tanto, una vida humana, ordenada perfectamente, es una vida eterna, o inmortal, una vida humana, muy poco ordenada, es una vida humana, enferma, o envejecida, y una vida humana, completamente desordenada, es un cadáver humano.

Las pirámides, queriendo ser regulares, o queriendo, parecerse, a un diamante, 100 % puro, sirven, por tanto, para ordenar, a la vida humana, y por tanto, sirven, para sanar, a las personas, de todas sus enfermedades, y envejecimientos.

E incluso, las pirámides, pueden servir, también, incluso, para ordenar, a la vida cadavérica, completamente desordenada.

 

 

Javier Rubio Ortín

 

 

 

 

 

 

 

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