Para que, una persona, se vuelva inmortal…
Resulta, totalmente imprescindible, que, toda, esa persona, se transmute, en un diamante, puro, invisible a los ojos humanos, o lo que es, lo mismo, que, esa persona, se vuelva, plenamente feliz, mientras duerme.
Y por tanto, para que, una persona, se vuelva, inmortal, es preciso, que, todas las entrañas, de esa persona (Corazón, pulmones, estómago, etc.), se queden, completamente dormidas, o solidificadas…
Jesucristo, tras su crucifixión, se volvió inmortal, en lugar de morirse, y por este motivo, Jesucristo, es el salvador, del mundo.
Javier Rubio Ortín
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