Personas, 100 % dormidas, y personas, muertas.

Personas, 100 % dormidas, y personas, muertas.

Una persona, 100 % dormida…
Posee, una gran dureza, en su cuerpo.
No respira, porque, tiene, sus pulmones dormidos, por completo.
No le late, su corazón, porque, dicho corazón, lo tiene dormido, por completo.
Esa persona, se ha dormido, completamente sana, y por tanto, esa persona, se ha dormido, sin sufrir, previamente, ninguna agonía.
Esa persona, aún después, de varias horas, dormida, potencialmente, podría despertar, de nuevo, a la vigilia del mundo, y por tanto, esa persona, podría, volverá respirar, de nuevo, y su corazón, podría volver a latir, de nuevo.
Esa persona, ha viajado ya, al cielo, como, Jesucristo, en el episodio, de su transfiguración.
El destino natural, de esa persona, 100 % dormida, es el de volverse, invisible, a los ojos, del mundo (Desaparecer del cosmos, sin dejar, ningún rastro), aunque, también, a veces, puede convertirse, en un cadáver, si Dios, lo cree, necesario.

Una persona, muerta….
Posee, un cuerpo, extremadamente blando.
No respira, porque, sus pulmones, se le han roto.
No le late, su corazón, porque, su corazón, se le ha roto.
Esa persona, ha sufrido, previamente, una terrible agonía, antes de morirse.
Esa persona, es imposible, el que, resucite, de nuevo, a la vida, del mundo.
El destino, de esa persona, muerta, es el de convertirse, en gases, enteramente.

¿Cuantas personas, 100 % dormidas, han existido, en el mundo, a lo largo, de ocho mil años?
¡¡¡Pues todas!!!
¿Cuantas, personas muertas, han existido, en el mundo, a lo largo, de diez mil años?
¡¡¡Pues ninguna!!!

Javier Rubio Ortín

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


ocho − = 6