Personas, que, no murieron, jamás, en el mundo…
Aunque, ese mundo, las diera, por unas personas, muertas.
Estas personas, dormidas, muy profundamente, se volvieron, invisibles, a los ojos humanos, no a la vista de todos, sino, en sus tumbas, es decir, cuando, todas las demás personas, no se apercibieron, de este hecho.
Estas personas, por tanto, en lugar de morirse, fueron transmutadas por Dios, en unas personas, jóvenes, de dieciocho años, tripulantes, de sus millones de naves.
Es decir, estas personas imitaron a Jesucristo, en todo, es decir, estas personas, imitaron a Jesucristo, hasta cuando, Jesucristo, desobedeciendo a Dios, les dio, la señal de Jonás, a sus enemigos, los fariseos, tras su crucifixión.
Javier Rubio Ortín
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