Planificar, el final, de la vida sufrida.
El final, de la vida sufrida, de cualquier persona, se produce, cuando, esa persona, termina de sufrir, en el mundo, una cierta cantidad, de mal, cuya magnitud, es siempre, igual, o inferior, a los sufrimientos de Cristo, pero, nunca nula.
Ahora bien, esa cierta cantidad, de mal, finalizadora del mal, la puede sufrir, una persona, de dos maneras, posibles:
1ª Voluntariamente, es decir, sabiendo, esa persona, lo que hace, en todo momento, es decir, luminosamente, es decir, como, lo hicieron, Jesucristo, o s. Pablo.
2ª Involuntariamente, es decir, entre, densas tinieblas.
Javier Rubio Ortín
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