Por el final, de todas las agonías.
Le pido a Dios, que, no permita jamás, el que una persona, agonice, en el mundo…
Le pido a Dios, por tanto, que, absolutamente, todas las personas, viajemos al cielo, finalmente, mientras dormimos, apaciblemente, y por tanto, sin ninguna enfermedad-dolor, de por medio.
Que, toda persona, como, s. Pablo, pueda exclamar, finalmente:
Ya nadie, me cause, ninguna molestia, pues, mi persona, ya se ha redimido, del mal.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment