Potenciar, la sangre buena, de una persona.
La sangre buena, es decir, la sangre arterial, de una persona, tiende a transmutar, a toda esa persona, en un diamante puro, eterno, o inmortal, invisible, a los ojos humanos (Persona, plenamente feliz).
Pues bien, si hacemos, que, esa persona, se parezca, lo más posible, a un diamante puro (Simetría perfecta), lógicamente, le potenciamos, a esa persona, su sangre buena (o sangre arterial), es decir, le potenciamos, a esa persona, su sistema inmunitario, en una cierta medida, más, o menos, grande, siempre, según el parecido, de esa persona, a ese diamante puro (Simetría perfecta).
Javier Rubio Ortín
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