¿Qué es, un profeta, de Dios?
Pues, un hombre, lo más parecido, a un hombre, 100 % puro (o 100 % perfecto) (a pesar, de vivir, durante, un cierto tiempo, en la adversidad, del interior tenebroso, del planeta tierra), dedicado, a concluir, su redención sufrida, del mal, y a enseñar, a ese mundo, su potencial, vida viajera, libre, por el cielo, y por los universos, del cosmos.
Javier Rubio Ortín
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