¿Qué somos, absolutamente, todas las personas…?
Pues, unos cosmonautas de Dios, Hijos, o Hijas, eternos, inmortales, cuyas vidas, carecen, por completo, tanto, de comienzo, como de final, que poseemos, nuestra única casa, en el cielo, y que también, podemos ser, viajeras, libres, por los universos, del cosmos, siempre, dentro, de nuestros propios pensamientos, y que si habitamos, el planeta tierra, transitoriamente, lo hacemos solamente, hasta concluir, nuestra redenciones sufridas del mal, o corregir, las averías, de todas nuestras naves.
Javier Rubio Ortín
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