Quiero olvidarme, de lo que es, el sufrimiento, para siempre…
Y además, quiero, que toda mi familia, también se olvide, de lo que es, el sufrimiento, para siempre…
Y además, quiero, alcanzar, mis objetivos, en tan solo, unas doce horas, nada más…
Pues, esta persona, solo, puede solucionar, su problema, dejándose crucificar, como, Jesucristo, hace, dos mil años.
Pero, si esa persona, quiere alcanzar, sus objetivos, deseados, en cuarenta años, en lugar, de en esas doce horas, pues entonces, esa persona, deberá de imitar, a Job, o a s. Pablo, en lugar de imitar a Jesucristo.
Javier Rubio Ortín
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