Ser, o no ser, devorados, por los gusanos del mundo.
¡¡¡He ahí, la cuestión!!!
Toda persona, que, acepta, la misericordia-compasión de Dios, pues, no será devorada, por los gusanos del mundo, sino, que, esa persona, al final, de su estancia en el mundo, será vuelta, invisible, en ese mundo, y por tanto, esa persona, tendrá, el mismo destino final, que, el que tuvo, el patriarca Enoc, según relata, la Biblia.
Y toda, aquella persona, que, rechaza, con toda su alma, la misericordia-compasión de Dios, pues morirá, pero, al cabo, de cierto tiempo, esa persona, resucitará, pues, su cadáver, será vuelto, invisible, en el mundo, por el poder de Dios.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment