Ser, o no ser, felices, las personas.
Una persona feliz, muy feliz, o plenamente feliz, es un ser, infinitamente bondadoso.
Pero, esa misma persona, incapaz de ser feliz, por causa, del interior de un planeta, como el planeta tierra, se convierte, en un ser destructor, violento, y enloquecido.
De manera, que, cuando, todas las personas, vuelvan a ser, plenamente felices, volverán a ser, las personas, unos seres, infinitamente bondadosos.
Pero, mientras, las personas, no puedan ser felices, por causa, del interior, de un planeta del cosmos, como el planeta tierra, esas personas, continuarán siendo, unos seres, enloquecidos, destructores, o violentos.
Javier Rubio Ortín
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