Ser sabios, o ser ignorantes.
Una persona, sabia, razona, de esta manera:
Yo, solo sé, que siendo, más, o menos, feliz, mi persona, puede pensar, a todo lo que existe.
Y por tanto, tan solo, existe, mi felicidad, nada más, oscilando, potencialmente, entre, una máxima (La nada), y una nula (El fuego), y adoptando, en este proceso, infinitas formas, diferentes.
¡¡¡Y además, esa felicidad, mía, y la nada, son, una misma, cosa!!!
Y una persona, ignorante, razona, de esta manera:
Yo, solo sé, que, no se, nada, pues, no se explicarme, por qué, existen, infinitas cosas, diferentes, de ningún modo.
Javier Rubio Ortín
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