Ser tenido, en nada, en el mundo…
….Y abandonar, ese mundo, completamente vivo, en dirección, a las naves de Dios, acompañado, de la mitad de los hombres, y de la mitad, de las mujeres, de todos los hombres, y de todas las mujeres, que, habitan, el interior del planeta tierra.
Ese, debe de ser, el destino final, del Hijo del Hombre, según lo profetizó, Jesucristo, hace dos mil años.
Javier Rubio Ortín
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