Si una persona, es convertida, en un diamante, por medio, del poder de Dios…
Esa persona, deja de habitar, en el cosmos, y habita, en su lugar, en el sueño eterno, del reino de los cielos, de una forma, totalmente placentera.
Esa persona, se vuelve, plenamente feliz, mientras duerme.
Esa persona, se cura, de absolutamente, todas sus enfermedades.
Esa persona, se cura, de absolutamente, todos sus defectos.
Si esa persona, era un anciano, ese anciano, se vuelve, de nuevo, un bebé.
Esa persona, realiza un viaje, hacia, el nulo transcurrir del tiempo, y por tanto, para esa persona, ocurre, que, mientras, en para el mundo, transcurren, mil años, para ella, transcurren, solamente, unos minutos, nada más.
Y por tanto, esa persona, puede despertar, de nuevo, en el cosmos, posteriormente, dentro de una nave de Dios, ya sea, en forma de un bebé, nacido de mujer, ya sea, en forma, de una persona, joven.
Javier Rubio Ortín
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