Tengo que viajar al cielo…
Sin ninguna, enfermedad-dolor, de por medio.
Y por tanto, tengo, que, conciliar, un sueño, plenamente feliz.
Y por tanto, me tengo, que transmutar, en un diamante, eterno, o inmortal.
Y por tanto, mis pulmones, mi corazón, y todas, mis entrañas, se tienen, que dormir-solidificar, enteramente.
Y por último, mi persona, debe, de desaparecer, del mundo, sin dejar rastro.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment