¡¡¡La inmortalidad, por medio, del evangelio!!!

¡¡¡Todas, las personas, inmortales!!!

Es decir, todas, las personas, desaparecidas, y aparecidas, en el cosmos, un número de veces, ilimitado.
Y por tanto, ningún cadáver humano, en el mundo.
Y por tanto, absolutamente, todas, las enfermedades humanas, curadas, por Dios.

Javier Rubio Ortín

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