Todas las personas, no salvadas, son resucitadas por Dios.

Todas, las personas, no salvadas, son resucitadas, por Dios.

 

 

 

¡¡¡Efectivamente!!!

¿Por qué, motivo?

Pues, porque, las personas, tenemos, una naturaleza, eterna, o inmortal, como, la del Diamante-Dios, y por tanto, no cabe, la posibilidad, de que las personas, acaben, convertidas, en gases, y en fuego, en forma, de unos cadáveres.

Y por tanto, absolutamente, todos los cementerios, del mundo, por medio, del poder de Dios, deben de acabar, finalmente, completamente vacíos, de personas muertas, o sin ningún, cadáver humano, en los interiores, de sus tumbas.

 

 

Javier Rubio Ortín 

 

 

 

 

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