Todo es, pensamiento humano, más, o menos, feliz (Teoría de los Ibozoo uu).

Todo es, pensamiento humano, más, o menos, feliz.

 

 

 

Y por tanto, algo, existe, sí, y solo sí, ese algo, es pensamiento humano, más, o menos, feliz.

Es decir:

Pensar = Existir

No pensar = No existir

 

Y por tanto, una persona, cualquiera (X), existe, sí, y solo sí, esa persona, es pensamiento humano, más, o menos, feliz.

Y por tanto, un cielo nocturno, existe, sí, y solo sí, ese cielo nocturno, es pensamiento humano, más, o menos, feliz.

Y por tanto, una estrella, en combustión, existe, sí, y solo sí, esa estrella, en combustión, es pensamiento humano.

Y por tanto, un planeta del cosmos, existe, sí, y solo sí, ese planeta, es pensamiento humano, más, o menos, feliz.

Y por tanto, un dinosaurio vivo, existe, sí, y solo sí, ese dinosaurio vivo, es pensamiento humano.

Y por tanto, un avión, existe, sí, y solo sí, ese avión, es pensamiento humano, más, o menso, feliz.

Y por tanto, la muerte cadavérica, de una persona, existe, sí, y solo sí, esa muerte cadavérica, es pensamiento, de esa persona.

Y por tanto, la vida eterna, de cosmonauta, de una persona, existe, sí, y solo sí, esa vida eterna de cosmonauta, de esa persona, es pensamiento.

Y por tanto, el sueño eterno, del reino de los cielos, existe, sí, y solo sí, ese sueño eterno, del reino de los cielos, es pensamiento humano.

Y Dios-Padre, la nada, o la ausencia de todo contenido, existe siempre, porque, ese Dios-Padre, nunca, puede dejar, de ser, pensamiento humano, plenamente feliz.

En un principio, por tanto, solo existía, el pensamiento humano, plenamente feliz, pensando, a la nada, o a la ausencia de todo contenido, y al final, de todas las cosas, solo existirá, ese mismo, pensamiento humano, plenamente feliz, pensando, a esa misma nada, o a esa ausencia, de todo contenido.

Y entre, este principio, de todas las cosas, y este final, de todas las cosas, existe, el pensamiento humano, no plenamente feliz, pensando, a unas ciertas cosas, con un cierto contenido, no nulo.

 

 

Javier Rubio Ortín

 

 

 

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