Todos dormidos, e invisibles en el cosmos, como, el patriarca Enoch.

¡¡¡Todos dormidos, e invisibles, en el cosmos, como el patriarca Enoc!!!

Y por tanto, todos inmortales, como, Dios.
¡¡¡Más tarde, o más temprano, es es, el destino final, de todas las personas, que vivimos, en el mundo!!!
Y por tanto, el interior tenebroso, del planeta tierra, queda, finalmente, con el fin del mundo, sin ningún rastro, de presencia humana, ni viva, ni muerta.

Javier Rubio Ortín

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