Todos somos, extraterrestres, como, el mismo, Jesucristo….
¡¡¡Efectivamente!!!
Porque, la verdadera casa, de todas las personas, es el cielo, y después, las personas, nos podemos mover, viajeras, libres, por los universos del cosmos, por medio, de las naves del Dios, de la Biblia.
Javier Rubio Ortín
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