Un náufrago, en alta mar.
Tiene, ante sí, estas dos posibilidades:
1ª Desaparecer, y aparecer, en el cosmos, un número de veces, ilimitado, dentro, de una vida, eternamente joven, por medio, del poder salvador, de Dios.
2º Morirse, y convertirse, por tanto, en un cadáver.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment