Un sueño perfecto.
Eso es, una persona, 100 % pura, hombre, o mujer.
Y un sueño, defectuoso.
Eso es, una persona, impura, ya hombre, ya mujer.
Le pido a Dios, que varíe, de tal manera, a la felicidad humana, que cure, hoy mismo, a millones de personas, que padecen, enfermedades infecciosas.
Javier Rubio Ortín
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