Una persona, completamente sana…
Se queda, completamente dormida…
Y el mundo, como, esa persona, deja de respirar, y deja, de latirle, su corazón, a causa, de su sueño profundo, la confunde, erróneamente, con una persona, muerta, y por tanto, la entierra, en el mundo….
Pero, esa persona, completamente dormida, en lugar, de despertar, de su sueño, profundo, en el mundo, despierta, de su sueño, profundo, dentro, de una nave de Dios, donde vuelve a respirar, de nuevo, y donde, le vuelve a latir, su corazón, de nuevo, rejuvenecida, cuarenta años….
Pues bien, mientras, para el mundo, esta persona, ha muerto, en cambio, para Dios, esa persona, ha sido, rejuvenecida, y ahora, vive, viajera, por el cosmos.
Javier Rubio Ortín
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