Una persona, concilia, un sueño, muy feliz….
Y por tanto, esa persona, duerme, tanto, a sus pulmones, como, a su corazón, y poco después, esa persona, desaparece, del mundo, sin dejar rastro, y aparece, en otro planeta del cosmos, donde vuelve, a respirar, y le vuelve a latir, el corazón….
Y en el mundo, corre, la falsa noticia, de que, esa persona, se ha muerto.
Javier Rubio Ortín
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