Una persona, habita, el interior del planeta tierra….
Y por tanto, esa persona, se dedica, a sufrir, una cierta cantidad de mal, nunca nula…
Y cuando, esa persona, termina de sufrir, una cierta cantidad, de mal, que nunca, supera, a los sufrimientos de Cristo, esa persona, es liberada, del mal, por medio, del poder de Dios.
Javier Rubio Ortín
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