Una persona, obesa, se enferma…
¡¡¡Sí, y solo sí, Dios, lo quiere!!!
¿Por qué, motivo?
Pues, porque, Dios, puede volver, plenamente feliz, a esa persona, obesa, mientras duerme, y por tanto, Dios, puede curarle, a esa persona, su obesidad, sin problema alguno.
Javier Rubio Ortín
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