Una persona, observa, con sus ojos, a los puntos luminosos, de un cielo nocturno….

Una persona, observa, con sus ojos, a los puntos luminosos, de un cielo nocturno….

 

 

 

….Sí, y solo sí, la felicidad, de esa persona, adquiere, una cierta magnitud, concreta, o determinada, que adopta, por tanto, esa felicidad, la forma, o el nombre, de los puntos luminosos, de ese cielo nocturno.

Comprobación experimental:

Le pido a Dios, que, un cierto grupo de personas, observen, con sus ojos, a los puntos luminosos, de un cielo nocturno, y en cambio, otro grupo de personas, no vean, con sus ojos, a los puntos luminosos, de ese mismo, cielo nocturno, sino, que, estas personas, observen, con sus ojos, solamente, a un cielo nocturno, 100 % oscuro.

 

 

Javier Rubio Ortín

  

 

 

 

 

 

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