Una vida humana, destruida, por el mundo.
Es decir, una vida humana, que el mundo, la ha vuelto, totalmente incapaz, para ser, un poco feliz, nada más, y que, además, ignora, por completo, que potencialmente, podría, llegar a ser, plenamente feliz, mientras duerme.
Es decir, una vida humana, crucificada, en el mundo.
Es decir, una vida humana, que, se esta redimiendo, o se está liberando, del mal, a toda velocidad, y que, por tanto, solo puede tener, un final, totalmente venturoso, o plenamente feliz.
Javier Rubio Ortín
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