Una vida humana, malísima.
La vida humana, ilegal, prohibida por Dios, y vivida, en el interior tenebroso, del planeta tierra.
Tan mala, tan mala, es, esa vida del mundo, que, resulta, totalmente imposible, el que triunfe, en ella, una ciencia verdadera, por mucho, que se diluvie, esa ciencia verdadera, en ese mundo.
Y por tanto, una vida humana, que, solo puede concluir, justamente, siendo abducida, completamente viva, a los ovnis, no por el bien, que puede generar, sino, más bien, por medio, del mismo mal, que genera, esa misma vida, del mundo, continuamente, convertido, en una justicia de Dios.
Javier Rubio Ortín
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