Unas casas, que unan, a las personas.
Así, deberían de ser, todas las casas del mundo.
Es decir, unas casas, que tendieran, a convertir, a todos, sus inquilinos, en unos minerales, eternos, o inmortales….
…Para que, esos inquilinos, no tendieran jamás, a convertirse, en unos cadáveres.
Es decir, unas casas, medicinales.
Es decir, unas casas, muy bellas, o muy regulares.
Es decir, unas casas, construidas, de una gran dureza.
Es decir, unas cuevas, muy sofisticadas, más bien, semejantes, a las naves de Dios.
Único contenido, real, de este artículo: Diversas formas, de la felicidad humana.
Javier Rubio Ortín
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