Unos terroristas, y el poder protector, de Dios.

Unos terroristas, y el poder protector de Dios.

Unos terroristas, solo, se encuentran bien, si convierten, a las personas, en unos cadáveres.
Pero, el poder protector, de Dios, no permite, el que, las personas, se conviertan, en unos cadáveres, sino, que, el poder protector de Dios, se dedica, a hacer desaparecer, y a hacer aparecer, a todas las personas, en el cosmos, un número ilimitado de veces.
Así que, todo lo que hacen, esos terroristas, lo deshace, el poder, protector de Dios, y por tanto, Dios, les roba, a esos terroristas, toda su obra.

Javier Rubio Ortín

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