Y Dios, rapta, a las personas, que viven, en el mundo, haciendo, el menor ruido posible.
Y por tanto, los raptos, de uno, de cada dos hombres, y los raptos, de una, de cada dos mujeres, de todas las naciones del mundo, a sus naves correspondientes, pasan, casi desapercibidos, para, todo el resto, de las personas, que, continúan viviendo, en el interior del planeta tierra.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment