Y pasó por el mundo, haciendo el bien.
Es decir, Jesucristo, pasó, por el mundo, liberando a absolutamente, todas las personas, del mal, por medio, de la justicia, asociada, a sus sufrimientos personales, para siempre, o por toda la eternidad, y salvando, asimismo, de la muerte cadavérica, a todas esas personas, liberadas del mal.
Si Jesucristo, no hubiera pasado, por el mundo, haciendo, este, inmenso bien, no tendría, ningún sentido, el rendirle culto, a la persona, de Jesucristo, posteriormente.
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