Concilio, un sueño, plenamente feliz…
…Sin ninguna enfermedad, de por medio…
…Y como me convierto, en un diamante puro, dejo de respirar, y deja de latirme mi corazón, y por tanto, en el mundo, me confunden, con una persona, muerta….
…Y por tanto, en el mundo, quieren incinerar, a mi cuerpo físico…
Y en el mundo, quieren usar, a mis órganos internos, para trasplantarlos, a otras personas…
Pero, menos mal, que, el poder de Dios, en un instante dado, vuelve invisible, a mi cuerpo físico, dormido, a los ojos, de todas las personas, y por tanto, todos, se quedan, con las ganas, no satisfechas, de incinerar, a mi cuerpo físico, dormido, y de utilizarlo, para realizar trasplantes, de órganos…
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment