¡¡¡Dios, bendiga al mundo entero, con su salvación!!!
Y por tanto, a todas las personas, que habitan, el mundo, las salve, de la muerte cadavérica, tal, y como hizo, por ejemplo, con Enoc, o la v. María, es decir, volviéndolas invisibles, a todas esas personas, en el cosmos, y visibles, en el cielo.
Javier Rubio Ortín
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