El amor a Dios, y el amor al prójimo.
Se debe, de amar, a Dios, sobre todas las cosas, que existen, en el cosmos (Desaparecer del cosmos, sin dejar rastro), y al prójimo, como, a uno, mismo.
¿Y como, se ama, una persona, a sí misma, de forma perfecta?
Pues, redimida, del mal, y purificada, de ese mal, enteramente.
Es decir, se debe, de amar, a un prójimo, totalmente redimido, del mal, y totalmente purificado, de ese mismo, mal.
Y por tanto…
¿En que, consiste, el amor, a los enemigos?
Pues, en pedirle, a Dios, que, a esos enemigos, les mande, los sufrimientos, necesarios, y suficientes, para que, se rediman del mal, y posteriormente, los vuelva, a esos enemigos, unos cosmonautas, viajeros, libres, por el cielo, y por los universos, del cosmos, totalmente purificados, del mal.
Javier Rubio Ortín
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