El Bautismo cristiano.
Una persona, bautizada, en el nombre del Padre, el nombre del Hijo, y el nombre del Espíritu Santo, significa, que, esa persona bautizada, acabará convirtiéndose, finalmente, en el futuro, de una manera completamente segura, en un cosmonauta de Dios (Hijo, o Hija), eterno, inmortal, viajero, libre, por todo el cosmos, dentro de su propia mente, por medio, de las naves de Dios, con su única casa, permanente, en Dios-Padre, y totalmente purificado, por el poder de Dios, de cualquier influencia, perniciosa, proveniente, del interior tenebroso, de un planeta, como el planeta tierra (Mal).
Si otra persona, se hace cargo, de la redención, de esa persona, esa persona, no sufrirá nada, en el planeta tierra, para poder alcanzar su objetivo final, pero, si ninguna persona, se hace cargo, de la redención de esa persona, esa persona, se verá obligada, a sufrir, una cierta cantidad de mal, de parte, de planeta tierra, para, poder alcanzar, su objetivo final.
Javier Rubio Ortín
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