El conocimiento, de un enorme trasatlántico.

El conocimiento, de un enorme, trasatlántico.

Solo, ha existido, en el pasado, existe, en el presente, o puede existir, en el futuro, todo aquello, que conocemos, las personas, en forma, de unas ideas, más, o menos, felices, nada más.
De manera, que si absolutamente, todas las personas, solo conociéramos, al vacío total, de contenido, de un sueño humano, plenamente feliz, pues en ese caso, solo existiría, ese vacío total, de contenido, nada más.
Ahora supongamos, a un enorme trasatlántico, tripulado, por miles de personas, viajando, por alta mar….
Pues bien, ese trasatlántico, existe, porque, lo conoce, al menos, en forma, de unas ideas, más, o menos, felices, una persona, testigo, al menos…
Pero ahora, supongamos, que Dios, vuelve, a todas las personas, que tripulaban, a ese trasatlántico, las tripulantes jóvenes, de sus millones de naves, viajeras, por el cielo, y por el cosmos…
Y por tanto, cuando sucede, todo eso, todo ese, trasatlántico, ha dejado, de ser, conocimiento humano, y por tanto, ese trasatlántico, ha dejado de existir, totalmente, para el resto del mundo, y por tanto, el mundo cree, erróneamente, que, ese trasatlántico, ha sufrido, un accidente, y se ha hundido, en alta mar, de una forma instantánea, y además, sin dejar ningún rastro, de su hundimiento.…
…Hasta que, en el futuro, suceda, de nuevo, tal vez, que, ese trasatlántico, vuelva a ser, conocimiento humano, de nuevo, por medio, de otra persona testigo, que lo vuelva, a pensar, de nuevo, en forma, de otras ideas, más, o menos, felices.
Y esa persona, testigo, que vuelve a conocer, de nuevo, a ese trasatlántico, conocerá, a un barco, fantasma, que, se mueve, por alta mar, con su motor, funcionando, perfectamente bien, a toda máquina, completamente limpio, es decir, un barco, no deteriorado, nada en absoluto, pero, un barco, no tripulado, por ninguna persona, a bordo, que se dirige, sin variar su rumbo, jamás, a chocar, contra una costa….

Le pido a Dios, que le enseñe, a todo el mundo, el ejemplo, de uno, de estos barcos, fantasmas, en todas sus fases, es decir, desde su total, desaparición, del conocimiento humano, hasta su fase final, de su aparición final, en el conocimiento humano.

Javier Rubio Ortín

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