El descanso de Dios.
Una persona, concilia, un sueño, plenamente feliz, y por tanto, esa persona, se cura, todas sus enfermedades, viaja al cielo, y se hace, una sola cosa, con Dios (Invisible a los ojos).
Es decir, esa persona, se ha gozado, de su descanso, en Dios.
Cualquier persona, y sean, cuales sean, las circunstancias, de esa persona, en el mundo, se puede gozar, de su descanso, en Dios, pues, tan solo, es necesario, que esa persona, aspire, a dejarse purificar, enteramente, del mal, por medio, del poder, de ese mismo Dios.
Javier Rubio Ortín
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