Una nación, del mundo, es destruida, por Dios.
Cuando, Dios, abduce a los ovnis, completamente vivas, a todas las personas, que poblaban, esa nación.
Pues bien, absolutamente, todas las naciones del mundo, deben de ser destruidas, por Dios, de esta, gloriosa manera, con el fin del mundo.
Javier Rubio Ortín
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