El grado de quietud, que posee, un edificio.
Es directamente proporcional, a lo que se parece, ese edificio, a un diamante, de dureza máxima, y de simetría esférica, perfecta.
Y por tanto, cuanto, más duros, sean, los materiales, con los que está construido, ese edificio, y cuanto, mayor grado, de simetría esférica, posea, ese edificio, en su estructura, más grado de quietud, posee, ese edificio, y por tanto, un mayor grado de felicidad, genera, en las personas, que, lo habitan, ese edificio, y por tanto, más salud, genera, ese edificio, en las personas, que lo habitan.
Y por tanto, todos los hospitales, del mundo, deberían de parecerse, lo más posible, a ese diamante, de dureza máxima, y de simetría esférica, perfecta.
Y por tanto, todas las casas, del mundo, deberían de poseer, al menos, una habitación, que, tendiera a parecerse, a ese diamante, de dureza máxima, y de simetría esférica, perfecta.
Javier Rubio Ortín
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