El gran enfado del Padre.
Que, lo hizo patente, a todos, llenando, el final, de la crucifixión de Jesucristo, de densas tinieblas, y un gran terremoto.
Pero…
¿Por qué, se enfadó, el Padre?
Pues porque, el Padre, deseaba, el volver invisible, a Jesucristo, su Hijo, tras el final de su redención, en la misma cruz, y a la vista de todos los presentes, en su crucifixión, para que, todos, comprendieran, que, Jesucristo, no se había muerto, por causa, de su crucifixión, y tal y como hizo, por ejemplo, con Enoc, María, o mi madre anciana….
….. Y Jesucristo, prefirió, por el contrario, el volverse invisible, a los ojos humanos, pero, unos minutos después, de su crucifixión, y en su tumba, de manera, que nadie, de los presentes, en su crucifixión, se enteró, de esta invisibilidad final, de Jesucristo.
Javier Rubio Ortín
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