El verdadero amor, a la persona de Jesucristo.

El verdadero amor, a la persona, de Jesucristo.

 

 

 

Quien ama, a la persona de Jesucristo, verdaderamente, ama, a una vida suya, de un cosmonauta de Dios (Hijo de Dios), viajero, libre, eterno, o inmortal, por todo el cosmos, por medio, de las naves de Dios, carros de fuego, nubes bíblicas, u ovnis piramidales, que tiene, su única casa, permanente, en Dios-Padre, o bien, ama, la vida eterna, de un sacerdote de Dios, según el orden de Melquisedec, que aunque, habite transitoriamente, en el interior del planeta tierra, durante, un cierto tiempo, no posee, ni ancestros, ni descendientes, en dicho planeta tierra.

Y quien ama, verdaderamente, a la persona de Jesucristo, ama, a una vida suya, totalmente libre, de todo mal (Libre, por completo, de las influencias, perniciosas, de los interiores de los planetas del cosmos), que la consigue, justamente, tras sufrir, en el mundo, o planeta tierra, el sufrimiento, que Dios, le ha asignado, previamente, que debía de sufrir.

 

 

 

Javier Rubio Ortín

 

 

 

 

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