Hijos, e Hijas, de Dios.
Eso somos, todas las personas, hombres, y mujeres, que habitamos, transitoriamente, desde hace, unos diez mil años, el interior del planeta tierra (Y otros veinte planetas del cosmos).
Y por tanto, todas las personas, y aunque vivamos, transitoriamente, en el mal, infinito, de los interiores tenebrosos, de unos planetas del cosmos, somos, en realidad, unos cosmonautas de Dios, viajeros, libres, por toda la creación, por medio, de los millones de naves de Dios, y con nuestra única casa, permanente, en Dios-Padre, mismo.
Y por tanto, lo normal, es que, todas las personas, al final de nuestras estancias, en el mundo (Planeta tierra), nos volvamos invisibles, en ese mundo (Planeta tierra), y visibles, dentro de nuestras naves, tras dormirnos, en el cielo, de forma fugaz.
Be First to Comment