Ir, o no ir, a Misa.
¿Para que, ir, a Misa?
Pues, para, no convertirnos, en unos cadáveres, al final, de nuestras estancias, en el planeta tierra, o mundo.
Es decir, ir a Misa, para que, nuestras personas, se vuelvan invisibles, en el mundo, y visibles, en otro lugar del cosmos, el día final, de nuestras estancias, en él, tras dormirnos, transitoriamente, en el sueño eterno, del reino de los cielos, el cielo, y la eternidad.
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