El corazón de Cristo.

El corazón de un cosmonauta de Dios.

 

 

 

 

Es decir, el corazón de Cristo.

Ese corazón, solo se alimenta, de los asuntos mundanos (Asuntos internos del planeta tierra), sí, y solo sí, esos asuntos, mundanos, le son útiles, para poder alcanzar, justamente, una vida eterna, viajera, libre, por toda la creación, totalmente liberada de todo mal, para siempre.

 

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