La verdad, y la mentira.
Para que, el pensamiento humano, piense, a la verdad, es preciso, que, ese pensamiento humano, tienda a ser, más feliz.
Y para que, el pensamiento humano, piense a la mentira, es preciso, que, ese pensamiento humano, tienda a ser, menos feliz.
Y por tanto, si el pensamiento humano, estuviera hecho, de algo más, que, la felicidad, ese pensamiento humano, sería incapaz, de poder pensar, en ese caso, la verdad, y la mentira.
Es decir, si las personas, pensáramos, por medio, de los sesos, y por medio de las neuronas, en lugar de pensar, con la felicidad, únicamente, en ese caso, las personas, seríamos incapaces, de discernir, entre la verdad, y la mentira.
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